Papagayo De Lomo Azul ó Lorito Celestial (Forpus Coelestis)

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Papagayo De Lomo Azul ó Lorito Celestial (Forpus Coelestis)

Mensaje  Admin el Sáb Ene 02, 2010 11:42 pm

Papagayo De Lomo Azul ó Lorito Celestial (Forpus Coelestis)



DESCRIPCION:

Este ave perteneciente al orden de las Psitaciformes familia , Psitacidae, es uno de loros pequeños más populares, fáciles de mantener y baratos que podamos adquirir como mascota. Además no son considerados animales ruidosos, al contrario que otras especies que pueden resultar altamente molestas tanto para nosotros como para nuestros vecinos.

Alcanzan una talla adulta de unos 12 ó 13 cm y pesa del orden de los 30 gramos. Pueden llegara a vivir, si los mantenemos en unas buenas condiciones, alrededor de unos diez años.



El dimorfismo sexual es evidente, y no debería de haber dificultades a la hora de diferenciar ambos sexos en esta especie. Aparece citada en el segundo apéndice del tratado de Washington.

El macho presenta una coloración más llamativa que la hembra. Es de un ligero verde plateado, y presenta unas tonalidades más oscuras en la parte superior del cuerpo, y es de un color verde manzana tanto en las mejillas como en la parte occipital de la cabeza, con una pincelada azul en el área situada detrás de los ojos. El obispillo, la parte inferior del dorso, y en las alas, las coberteras alares y las coberteras alares inferiores aparecen coloreadas de un azul cobalto brillante.

En el caso de las hembras, la mancha azul que aparece detrás del ojo es de bastante menor cuantía e intensidad, y el obispillo es ligeramente azulado. El pico es blanco grisáceo, los ojos castaños y las patas de una tonalidad parda.

Los juveniles son de una coloración más oscura que los adultos.



El Forpus Coelestis, que convive bien con los agapornis, se llama así por la vistosa coloración celeste de las alas.



COSTUMBRES Y REPRODUCCION:

Esta pequeña psitácida suele habitar en zonas áridas formando bandadas de 10 a 15 individuos, siendo considerada en su hábitat de procedencia un ave abundante y bastante común. Se caracterizan por ser animales altamente oportunistas, sobre todo en lo que respecta a la búsqueda de lugares de nidificación, llegando a hacer suyos para depositar la puesta tuberías, postes de vallas, agujeros de pájaros carpinteros, nidos de pájaros alfareros (Furnarius leucopus),... Durante el vuelo emiten un sonido característico muy parecido a los gorjeos de los granívoros. También podemos encontrarlos en zonas arboladas poco densas.

Esta especie resulta relativamente sencilla de criar, siendo el mejor sistema de alojamiento para asegurarnos su reproducción, el voladero externo. Fue criada por primera vez en Perú por R. F. Losky en 1938, y en Europa lo consiguió Delacour, en Francia durante el transcurso del año 1958. Actualmente, la reproducción en cautividad de esta especie no presenta demasiadas dificultades, de tal forma que se puede decir que la gran mayoría de los animales que podamos encontrar en las tiendas dedicadas a la venta de animales proceden de criadores y no de la naturaleza. Pueden criar más de una nidada por temporada, ocupando el mismo nido, siendo lo más normal y aconsejable que no realicen más de 2 ó 3 puestas al año. El periodo de cría comenzará en abril.

La hembra depositará de 3 a 6 huevos, aunque se han dado casos de loritos celestes que han llegado a poner hasta 8 huevos por puesta. La incubación corre a cargo de la hembra, aunque el macho también colabora en sacar adelante a su prole pasando mucho tiempo en el nido y durmiendo dentro durante la noche, para proporcionarlos calor y seguridad. En el caso de que la puesta no eclosione, la hembra abandonará los huevos y realizará otra puesta 7 ó 10 días después. La incubación comprende un periodo de 18 a 23 días.

Los jóvenes loritos nacen ciegos y cubiertos solo por un plumón blanco que pierden al poco tiempo. A los 10 días comienzan a abrirse los cañones, a los 12 días abren los ojos, y a los 20 días estarán emplumados y listos para poder identificar visualmente su sexo. En un periodo de 30 a 35 días abandonarán el nido.

Debemos de ser muy prudentes con esta especie en lo que se refiere al contacto entre padres e hijos, ya que algunos progenitores puede desarrollar un comportamiento violento contra los pollos emplumados, por lo que siempre debemos de estar atentos a cualquier muestra de agresión para separarlos. Emplazaremos a las crías en otro recinto en el momento en que observemos que ya comen por si mismas.

DISTRIBUCION:

Ecuador occidental y la zona noroeste de Perú.

ALOJAMIENTO:

Podemos alojarles tanto en jaulas como en pajareras. Hay que indicar que es aconsejable que vivan en un aviario, ya que son aves que les gusta disfrutar de ejercicio físico diario. Además, se desenvuelven mejor para la cría en un alojamiento amplio como una pajarera que en una jaula, aunque hay parejas que crían sin problemas en estas. Otro punto en contra respecto al alojamiento de esta especie en jaulas es que hay casos documentados de ejemplares que han agredido a su pareja y a sus pollos viviendo en jaulas, comportamiento este del que no tenemos conocimiento que haya ocurrido en recintos exteriores.

Las jaulas donde alojemos a esta especie, tienen que ser las de mayores dimensiones que nos permita tanto nuestra economía como el espacio del que dispongamos, de tal forma, que los individuos que forman la pareja no se sientan tan hacinados como para que se ataquen unos a otros. Además, han de disponer de un alojamiento que les permita realizar el suficiente ejercicio como para mantenerse sanos. Otra precaución que debemos de tener en cuenta es la distancia entre barrotes; debe de estar comprendido entre 1,27 cm y 1,5 cm., si no nuestros periquitos pueden meter la cabeza y quedar atrapados. La jaula debe de contar con dos perchas situadas en los extremos. Como siempre es preferible que las perchas tengan un grosor variable para que el pájaro ejercite las patas. Una bandeja deslizante en el suelo de la jaula facilitará sobremanera la limpieza y la higiene.

Si nos decidimos por emplazar a nuestro Forpus en un aviario, es aconsejable que sea alargado, para permitir que puedan volar la mayor distancia posible en sentido longitudinal. Las dimensiones mínimas aconsejadas para alojar una pareja de esta especie serán de aproximadamente 1,80 m. por 90 cm., con una altura tal que nos permita un acceso cómodo para colocar comedero y bebederos, así como para facilitar la limpieza del recinto. La tela metálica que recubrirá el recinto debe de ser de 13 mm., aunque también podemos emplear alambre soldado de 25 x 13 mm. La enterraremos unos 30 cm. en el suelo para evitar que ratones y otros intrusos puedan acceder a nuestro aviario escarbando un agujero. Cubriremos un tercio del techo con placas de fibrocemento o con cualquier otro material, así como parte de un lateral del alojamiento con el fin de proteger tanto comederos como bebederos de la acción del viento, la lluvia y las deyecciones de otras aves.

El suelo estará cubierto con losetas o cemento ( fácil de limpiar y a prueba de intrusos). Una solución menos higiénica aunque más satisfactoria para nuestros loritos es, la de proporcionarles un suelo de hierba natural en el que se revolcaran para bañarse cuando esté regado.

Situaremos perchas que nunca coincidan en la vertical de comederos, bebederos y zonas de baño.

Estos loros son de las pocas especies de psitácidas que muestran cierto respeto con las plantas, por lo que podemos, introducir algunas en el aviario, siempre y cuando no sean venenosas y no recreen un trocito de selva (recordemos de que hábitat procede el periquito celeste). Además de adornar, las plantas cumplirán la función de refugio y cobijo para los animales más débiles de los más agresivos y pendencieros, en el caso de que alojemos varios individuos juntos; La zona de vuelo se comunicará con un refugio. Tiene que ser una zona protegida del frío y de la humedad, con ventilación e iluminación suficiente, todo ello a prueba de fugas, y a ser posible con algún tipo de calefacción y en la que puedan encontrar comida y agua para no verse obligados a salir al exterior si no lo estiman oportuno. Es recomendable que durante la noche las aves cuenten con una luz de baja intensidad que les proporcione la suficiente claridad como para que si se bajan de la percha o se asustan, vean hacia donde vuelan y no se produzcan accidentes desagradables.

Durante la época de cría emplazaremos cajas nido en diferentes lugares del recinto con el objeto de que estos loritos elijan la que mejor les parezca, entre varias opciones. Utilizaremos cajas nido de las empleada para periquitos ondulados, no siendo necesario proporcionarles material de nidificación, ya que ellos mismos le obtendrán sacando trocitos de madera y astillas de la propia caja nido. No resultará, de todas maneras, dañino para la puesta la colocación de unos centímetros de turba húmeda, o de una mezcla de tierra y serrín. Hay ejemplares que emplean casi cualquier material de nidificación como trozos de tela, jirones de ropa o papel de periódico.

Disfrutan sobremanera del agua y del bañó, por lo que situaremos dentro del recinto un recipiente plano de poca profundidad. Además de proporcionarles gran satisfacción, les ayudará a mantener un plumaje limpio y reluciente. El agua debe de ser renovada a diario.

Estos animales también encuentran gran satisfacción en el juego por lo que podemos proporcionarles juguetes o gimnasios para loros que harán sus delicias.

Pueden ser alojados con otras psitácidas, incluso de mayor tamaño que ellos, debido a que pese a ser loros pequeños, saben defenderse perfectamente de cualquier ave que se atreva a importunarles. Una buena combinación seria un aviario con periquitos ondulados y agapornis. Mucho ojo, durante la época de cría, cada pareja, ya sea de periquito celeste o de agapornis, debe de ser alojada en recintos independientes, ya que se vuelven unos animales verdaderamente irritables y peligrosos con su vecinos durante este periodo.

ALIMENTACION:

Se alimentan principalmente de semillas, entrando también dentro de su dieta verdura fresca, frutas, bayas y ocasionalmente proteína animal.

Entre otra semillas les podemos ofrecer en recipientes separados, semillas de girasol pequeñas, alpiste, cáñamo, níger, mijo blanco, linaza, sémola,...

También les proporcionaremos frutas y verduras frescas como acelgas, dados de manzana, sandia sin semillas, cantalupe, piña, melocotón, lechuga, achicoria, col, alsine, zanahoria cortada en dados, maíz dulce, brécol, espinacas, coco, melón, guisantes, fresas, diente de león, uvas aplastadas, calabacín... Un exceso en el suministro de verduras y frutas puede provocar a nuestras mascotas diarreas y problemas intestinales.

En la época de cría complementaremos su dieta con hiervas con semillas, espinacas lechuga, semillas trituradas y trigo remojado, semillas germinadas...

El suministro ocasional de panojas de mijo les proporcionará a estas aves, además de una fuente de vitaminas, una forma de entretenimiento.

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